11 años: La democracia bien vale un plantón

Portada de La Jornada. 31 de julio, 2006

30 de julio de 2006, Ciudad de México.- Andrés Manuel López Obrador y miles de simpatizantes decidieron mantenerse en plantón permanente en el Zócalo, las principales calles del Centro Histórico y el Paseo de la Reforma, en el cruce con el Periférico, hasta que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) decida “limpiar la elección” y ordene el recuento voto por voto, casilla por casilla.

“Aunque no descartamos que los magistrados del tribunal puedan actuar como hombres y mujeres libres y tener la estatura moral, el arrojo y el patriotismo que exige el momento, no podemos confiarnos y quedarnos esperando cruzados de brazos”, argumentó el candidato presidencial de la coalición Por el Bien de Todos ante una multitud que de nueva cuenta llenó la Plaza de la Constitución y el primer cuadro de la ciudad.

De acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública capitalina, ayer salieron a la calle más de 2 millones de hombres y mujeres para manifestarse contra el presunto fraude electoral. Los organizadores sostuvieron que fueron cerca de 3 millones.

 

Asamblea 31 de julio, 2006

El 30 de julio se instala la Asamblea Permanente en resistencia civil y pacífica, terminando el 14 de septiembre de 2006.

Aval multitudinario

Ante la multitud, López Obrador reiteró que que de abrirse los paquetes y contarse los sufragios de las más de 137 mil casillas del país, aceptará el resultado y frenará la protesta popular.

“Esa es nuestra garantía; eso es lo que dejamos en prenda. Le he planteado al candidato de la derecha (Felipe Calderón) que si él se pronuncia a favor del recuento de los votos, yo voy a aceptar los resultados y voy a dejar de convocar a movilizaciones ciudadanas.”

Tanto en el Zócalo como en las calles donde se instalaron pantallas gigantes para que quienes aún venían en la marcha y no pudieron llegar oyeran el discurso, miles de personas aceptaron, primero con un grito, la propuesta de López Obrador de instalar 47 campamentos, donde permanecerán “hasta que se cuenten los votos y tengamos un presidente electo, con la legalidad mínima que nos merecemos los mexicanos”.

Para ratificar la anuencia de sus simpatizantes al acuerdo, les pidió levantar la mano, mientras preguntó: “¿Nos quedamos? ¿Sí o no?” Y miles de brazos se alzaron, al tiempo que se volvió a escuchar el grito colectivo: “¡No estás solo, no estás solo!”

Ya con el aval ciudadano, anunció: “Yo también viviré en este sitio mientras estemos en asamblea permanente. Sé que no es sencillo ni fácil lo que les estoy proponiendo, pero es lo que sentimos más conveniente por nuestra causa”.

Arropado otra vez por la solidaridad popular, López Obrador advirtió que no aceptará que México sea gobernado “por un presidente espurio, sin legitimidad, sin autoridad moral y política”. Afirmó que desde el principio tuvo indicios de su triunfo en las votaciones del 2 de julio pasado, pero ahora, a 28 días de esa fecha, “tenemos la certeza, todos los elementos y pruebas para sostener sin titubeos que ganamos la Presidencia de la República”.

La prueba más contundente de su triunfo, resaltó, “estriba en la actitud de rechazo que ha asumido el candidato de la derecha ante la demanda de que se cuenten de nuevo los votos. Si él sostiene que ganó, no tiene por qué negarse a despejar dudas y limpiar la elección. El que nada debe nada teme”.

Enfático, insistió: “no es mucho pedir que haya transparencia, que se cuente voto por voto, casilla por casilla. No es mucho pedir que haya un nuevo recuento de votos. Esto es lo que tranquilizará al país, lo que contribuirá a la paz social, a la estabilidad política, económica y financiera. Esto es lo que nos dejará satisfechos a todos. Ningún demócrata se puede negar a la transparencia. Si hay tantas dudas y hay incertidumbre, por qué negarse a contar los votos”.

López Obrador llegó al Zócalo al frente de la segunda marcha en defensa de la democracia, seguido por una gruesa columna que no alcanzó a entrar completa a la Plaza de la Constitución, que a la una y media de la tarde -cuando el candidato arribó al templete- estaba completamente llena, desbordada hacia todas las calles que en ella confluyen. Lo recibió la escritora Elena Poniatowska con una intervención en la que reivindicó la lucha popular.

Una enorme manta con la demanda de voto por voto cubría la parte posterior del templete, situado frente a Palacio Nacional. Del otro lado de la plaza, fuera de las oficinas de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal pendía otra manta, de aproximadamente 20 metros por lado, con la misma exigencia, que corearon las miles de voces que recibieron al tabasqueño.

Antes de que López Obrador hablara, la cantante y actriz Regina Orozco interpretó una versión de Cuando sale la Luna, de José Alfredo Jiménez, con estrofas que hicieron sonreír de satisfacción al candidato: “Dejen que voto por voto se recuente la elección/ dejen que los mexicanos luchen por su dignidad… yo sé que hay un movimiento que no se puede parar/ y sé que lucha tras lucha va creciendo más y más”.

En su discurso, el candidato de la coalición PRD, PT y Convergencia recalcó que se viven momentos definitivos para México, porque se juega el destino del pueblo, se decide si se instaura en definitiva una democracia verdadera o se impone un régimen de simulación, donde a final de cuentas los privilegiados de siempre seguirán sobre el destino de toda la nación.

Recordó una frase que Francisco I. Madero pronunció acerca del sufragio efectivo, en una entrevista en 1911 para un diario estadunidense, cuando el llamado Apóstol de la Democracia -con el que Calderón se equiparó el domingo- definió que se constituiría en el principal defensor de la no relección y en el guardián del libre ejercicio del voto.

“Esa fue la lección que nunca entendió Vicente Fox. En lugar de ser el guardián del sufragio efectivo se convirtió en un traidor a la democracia”, dijo. Expresó que si se cierran los cauces democráticos sólo queda el sometimiento o la violencia, y por eso la lucha es contra el fraude electoral “que pretende falsificar la voluntad popular”.

 

Espera solución racional y sensata

López Obrador informó al auditorio, que esperó horas para escucharlo, que está en espera de que el tribunal electoral tome la decisión de limpiar y transparentar la elección, ordenando que se cuenten todos los votos. “Esa es la solución racional y sensata; ésa es la solución legal y política que más conviene al país y a la democracia”, expuso.

Explicó que los magistrados están sometidos a fuertes presiones “de los poderosos de siempre, de quienes se creen amos y señores de México”, y aclaró que si bien no se trata de no respetar a las instituciones, “en nuestro país, desgraciadamente, no tenemos una tradición que nos asegure que los hombres que tienen en sus manos las instituciones actúen con rectitud y decoro. No olvidemos que siempre ha imperado la simulación y que históricamente la Constitución y las leyes se cumplen en la forma, pero se violan en el fondo”.

Porque, insistió, en México, siempre que se invoca el estado de derecho “los encargados deimpartir justicia en vez de proteger al débil sólo sirven para legalizar los despojos y abusos que comete el fuerte. El derecho que ha imperado ha sido el del dinero y el del poder por encima de todo”.

Por eso, “aunque no descartamos que los magistrados del tribunal puedan actuar como mujeres y hombres libres y tener la estatura moral, el arrojo y el patriotismo que exige el momento, no podemos confiarnos y quedarnos cruzados de brazos”.

López Obrador pidió no olvidar que todo lo alcanzado en materia de libertades, de justicia y democracia ha sido con la organización y la lucha del pueblo. “Nada o casi nada ha sido una concesión graciosa del poder”, recalcó, y citó los movimientos de Independencia, de Reforma y la Revolución Mexicana. “No pensemos por eso que de arriba para abajo se hará valer la democracia. Esto sólo será posible con el esfuerzo y la movilización de los ciudadanos.”

Enseguida, de manera directa, propuso esperar el fallo del tribunal “movilizados, con entereza y orgullo”. Dejó en claro que la lucha va más allá del hecho de que reconozcan su triunfo como presidente de la República y reiteró que no es “un ambicioso vulgar”, que no lo mueve el interés del dinero aun cuando se trata del cargo más importante del país. “En estos momentos, por encima de todo, lo mero principal es dejar a salvo la democracia.”

A continuación, el texto íntegro del mensaje de López Obrador en el Zócalo el 30 de julio de 2006:

Amigas y amigos:

Agradezco de todo corazón el esfuerzo que, de nueva cuenta, han hecho para venir de todas las regiones de México a esta tercera asamblea informativa. A todos ustedes, hombres y mujeres de buena voluntad, mi sincero agradecimiento. Muchas gracias.

No estoy solo porque estamos todos juntos.

Quiero agradecer a todos ustedes de manera especial porque cumplimos con la tarea, con el compromiso; dijimos que íbamos a ser el doble y lo logramos.

Estamos reunidos aquí una vez más, ciudadanos libres de todas las clases y condiciones sociales, mexicanas y mexicanos de todos los colores, de todas las edades, razas y lenguas que pueblan nuestra gran nación. Hay indígenas, obreros, campesinos, empresarios, integrantes de las clases medias, empleados, profesionistas, artistas, intelectuales, comerciantes, estudiantes, maestras, maestros, médicos, enfermeras, universitarios. Todo lo que representa nuestro pueblo. De manera particular, quiero destacar la presencia de mucha gente humilde, del pueblo pobre, que es la base de nuestro país y de nuestro movimiento; ellos son mi mayor timbre de orgullo como ser humano y como dirigente.

Hay familias enteras, gente mayor, jóvenes y niños; juntos por igual, formando una sola voluntad colectiva en defensa de la democracia. Estamos todos unidos, demostrando en los hechos que queremos un país justo, libre, democrático, plural y diverso. Estamos aquí porque queremos una nueva economía, una nueva forma de hacer política, una nueva convivencia social, más humana y más igualitaria. Estamos aquí porque queremos una patria diferente, una patria nueva.

Estamos aquí para sellar nuestro compromiso con la historia. Vivimos momentos definitivos para México. Se está jugando el destino de nuestro pueblo. No sólo está en cuestión la Presidencia de la República, sino el derecho de los ciudadanos a elegir libre y democráticamente a sus gobernantes. En estos días se está decidiendo si en México instauramos en definitiva una verdadera democracia o si se impone un régimen de simulación democrática, donde al final de cuentas, los privilegiados de siempre van a seguir decidiendo sobre el destino de toda la nación.

En el año 2000, muchas personas habíamos pensado que habíamos dado un paso en firme para consolidar la democracia, pero todo resultó fallido, todo resultó una farsa y Fox no supo estar a la altura de las circunstancias.

No está por demás recordar que, en otro momento histórico de transición democrática, Francisco I. Madero expresó a un periodista estadunidense en 1911 lo siguiente: “Al subir yo al poder voy encarnando dos principios; uno de ellos, sancionado ya por la Constitución y que de mí depende que se cumpla, y que es el de la no reelección. Otro, el sufragio efectivo. Para lograr este último, se necesita reformar la ley electoral y esto depende principalmente del pueblo. Pero yo me voy a constituir en el principal guardián de esa prerrogativa popular y consideraré que mi principal deber es facilitar la libre manifestación de la voluntad popular, a fin de que las leyes sean genuina expresión de esa voluntad. En una palabra, voy a ser el principal amigo y defensor de las libertades del pueblo. Por los momentos históricos porque atraviesa México, considero secundario todo lo demás.”

Hasta aquí lo dicho por el Apóstol de la democracia.

Esta fue la lección que nunca entendió Vicente Fox. En lugar de ser el guardián del sufragio efectivo, se convirtió en un traidor a la democracia.

Por eso, el tema de la democracia vuelve a ser un asunto central en la agenda política de nuestro país y una preocupación básica de los ciudadanos.

Tengamos presente que la democracia no sólo es el mejor sistema de gobierno que la humanidad haya encontrado; es también el método más eficaz para garantizar la convivencia en condiciones de armonía. La democracia genera equilibrios y contrapesos, propicia la dignidad y evita que alguien o que unos cuantos, en cualquiera de los sitios mayores o menores de la escala social, se comporten como dueños absolutos del poder público.

Pero no sólo eso: en un país como el nuestro, con tantos privilegios y tanta desigualdad, la democracia adquiere otra dimensión social fundamental, se convierte en un asunto de sobrevivencia. La democracia es la única opción, la única esperanza para millones de pobres, para la mayoría de la gente, de mejorar sus condiciones de vida y de trabajo.

Si se cierran los cauces democráticos, sólo quedan el sometimiento o la violencia. Por eso es que tenemos que defender la democracia y hacerla valer.

Además, no podemos olvidar que por esta causa muchos mexicanos se han sacrificado y han perdido hasta la vida.

Por eso estamos aquí, para manifestar nuestro rechazo al fraude electoral que pretende falsificar el resultado de la voluntad ciudadana expresada el 2 de julio en las urnas.

Desde el principio, hemos tenido indicios de nuestro triunfo, y ahora, a 28 días de la elección, tenemos la certeza absoluta, todos los elementos y pruebas para sostener, sin titubeos, que ganamos la Presidencia de la República.

Como ya lo hemos dicho, a pesar de que todo el proceso electoral estuvo plagado de irregularidades y de actos fraudulentos, tenemos que sentirnos todos muy orgullosos, mujeres y hombres, porque no pudieron ganarnos con votos, y por eso se niegan a abrir los paquetes electorales y hacer de nuevo el recuento voto por voto y casilla por casilla.

La prueba más contundente de que ganamos la elección presidencial estriba en la actitud de rechazo que ha asumido el candidato de la derecha ante la demanda de que se cuenten de nuevo todos los votos. Si él sostiene que ganó, no tiene por qué negarse a despejar dudas y limpiar la elección. El que nada debe nada teme.

No es mucho pedir que haya transparencia, que se cuente voto por voto, casilla por casilla. No es mucho pedir que haya un nuevo recuento de votos; esto es lo que va a tranquilizar al país, esto es lo que va a contribuir a la paz social, a la estabilidad política, económica, financiera, esto es lo que nos va a dejar satisfechos a todos: ningún demócrata se puede negar a la transparencia; la transparencia es una regla de oro de la democracia. Y si hay tantas dudas, y si hay incertidumbre, por qué negarse a contar los votos. Hemos dicho, y lo repito aquí, la plaza principal, el corazón político de nuestro país: nos atenemos al recuento, vamos a aceptar el resultado, ésa es nuestra garantía, eso es lo que estamos dejando en prenda, y somos gente de palabra, no vamos a aceptar nunca una elección de Estado, yo nunca voy a reconocer que esta elección fue limpia, fue libre, fue equitativa, porque sería traicionarme a mí mismo; pero sí he llegado a plantearle al candidato de la derecha que si él se pronuncia a favor del recuento de los votos, yo voy a aceptar los resultados y voy a dejar de convocar a movilizaciones ciudadanas.

Ese es el compromiso que he venido haciendo, que no tengan miedo a la democracia, repito; si él dice que ganó, a qué le teme. Que haya transparencia, que se cuenten todos los votos, eso es lo que estamos proponiendo.

Y repito también: México, nuestro gran país, no merece ser gobernado, y no lo vamos a permitir; México, nuestro gran país, no merece ser gobernado por un presidente espurio, por un presidente sin legitimidad, sin autoridad moral ni política.

Ahora estamos en espera de que el tribunal electoral tome la decisión de limpiar y transparentar la elección, ordenando que se cuenten todos los votos. Esa es, insisto, la solución racional y sensata; esa es la solución legal y política que más conviene a México y a la democracia.

Aunque también sabemos que los integrantes del tribunal están siendo sometidos a fuertes presiones de los poderosos de siempre, quienes se creen amos y señores de México. Aquí conviene aclarar: no es que no respetemos a las instituciones, es que en nuestro país, desgraciadamente, no tenemos una tradición que nos asegure que los hombres que tienen en sus manos las instituciones actúen con rectitud y decoro.

No olvidemos que siempre ha imperado la simulación. Históricamente, la Constitución y las leyes sólo se han cumplido en la forma y se han violado en el fondo.

En México, desgraciadamente, el derecho ha significado por lo común lo opuesto a su razón de ser; aunque siempre se invoca el estado de derecho, los encargados de impartir justicia, en vez de proteger al débil, sólo sirven para legalizar los despojos y abusos que comete el fuerte; el derecho que ha imperado ha sido el del dinero y el del poder por encima de todo.

Por eso, aunque no descartamos que los magistrados del tribunal puedan actuar como mujeres y hombres libres y tener la estatura moral, el arrojo y el patriotismo que exige el momento; aunque esperamos de los magistrados una actitud de responsabilidad y patriotismo, de todas maneras, no nos vamos a confiar y no nos vamos a quedar cruzados de brazos.

Además, tenemos muchas lecciones, muchas enseñanzas en nuestra historia; recordemos que todo lo alcanzado en nuestro país en materia de libertades, de justicia y de democracia se ha logrado con la organización y con la lucha del pueblo. Nada o casi nada ha sido una concesión graciosa del poder. Fuimos país independiente no porque la corona española lo haya decidido, sino por la lucha popular encabezada por Hidalgo y por Morelos.

Se llevó a cabo la Reforma, no por voluntad de los conservadores, sino por las convicciones y la tenacidad de los liberales. Y lo poco o lo mucho de justicia social que se ha logrado se dio a partir de la Revolución Mexicana y de la lucha de Madero, de Villa y de Zapata y de muchos, muchos héroes anónimos. Por eso no pensemos que de arriba para abajo se hará valer la democracia. Esto sólo será posible con el esfuerzo y la movilización de los ciudadanos. La democracia, como la justicia, como la libertad, no se implora, sino se conquista.

Por eso, hoy les propongo que esperemos el fallo del tribunal movilizados, de pie, con entereza y con orgullo.

Antes de hacerles una propuesta muy precisa, quiero insistir en que es fundamental la causa que estamos defendiendo. Quiero decirles que esto va más allá del hecho de que reconozcan mi triunfo como presidente de la República. Es importante que reconozcan mi triunfo como presidente de la República, pero lo fundamental es que haya democracia en nuestro país.

Reitero: no soy un ambicioso vulgar. No me mueve el interés al dinero y siempre he sostenido que el poder sólo tiene sentido y se convierte en virtud cuando se pone al servicio de los demás. Yo lucho por principios, por ideales, que es lo que estimo más importante en mi vida, no por puestos públicos, aunque se trate del cargo más importante del país. Y por eso, precisamente, por eso precisamente sostengo que en estos momentos, por encima de todo, lo mero principal es dejar a salvo la democracia.

A quienes no piensan como nosotros, a nuestros adversarios que no votaron por nosotros, les ofrezco una disculpa sincera por las molestias que pueda ocasionar nuestro movimiento. Espero que algún día lleguen a comprendernos, a entender que esta lucha es necesaria, no sólo para nosotros, sino para todos; porque sólo con democracia viviremos en armonía y México será un país respetable y respetado.

Escuchen bien, amigas y amigos, lo que les voy a decir, quiero una respuesta de ustedes, sincera, que lo pensemos, aunque sea un instante, les propongo que nos quedemos aquí, en asamblea permanente, hasta que resuelva el tribunal. Les propongo que aquí nos quedemos, que permanezcamos aquí, día y noche, hasta que se cuenten los votos y tengamos un presidente electo con la legalidad mínima que nos merecemos los mexicanos.

Les aseguro que no será en vano nuestro esfuerzo y nuestro sacrificio. Si decidimos quedarnos, nos organizaremos de la siguiente manera:

Aquí, en el Zócalo, se quedarán los que provienen de los 31 estados del país, y a lo largo de Madero, Juárez y todo el Paseo de la Reforma hasta la fuente de Petróleos, se establecerán los habitantes de las 16 delegaciones del Distrito Federal.

Lo aclaro más. Aquí en el Zócalo organizaremos 31 campamentos, uno por estado, y habrá 16 más, uno por cada delegación, desde el Zócalo hasta la fuente de Petróleos.

Estamos hablando de 47 campamentos. En cada campamento habrá una coordinación integrada por senadores y diputados electos, jefes delegacionales electos, dirigentes de los partidos de la coalición, es decir, del PRD, del PT y Convergencia, de todos los estados y de las delegaciones. Y habrá un representante de las redes ciudadanas en cada campamento.

El campamento de la delegación Cuauhtémoc, y ésta es la propuesta, estará en la calle de Madero hasta Motolinía. El de Venustiano Carranza, desde la esquina de Madero y Motolinía hasta el Eje Central. El de Iztacalco, en la avenida Juárez, del Eje Central hasta Revillagigedo. El de Iztapalapa, también en avenida Juárez, de Revillagigedo hasta Reforma. El de Benito Juárez, de Reforma y Bucareli hasta Donato Guerra. El de Gustavo A. Madero, sobre Reforma, de Donato Guerra a Insurgentes. El de Tláhuac, de Reforma e Insurgentes a Niza. El de Coyoacán, de la glorieta de la Palma al Angel. El de Miguel Hidalgo, del Angel a la glorieta de la Diana Cazadora. El de Alvaro Obregón, de la Diana Cazadora a Lieja. El de Magdalena Contreras, de Lieja al Museo de Arte Moderno. El de Tláhuac, del Museo de Arte Moderno a la puerta principal del Bosque de Chapultepec. El de Milpa Alta, de la entrada al Lago a la entrada al Zoológico. El de Xochimilco, de la puerta del Zoológico a la pantalla del Auditorio Nacional. El de Cuajimalpa, de la pantalla del Auditorio a Alejandro Dumas. Y el de Azcapotzalco, de Alejandro Dumas a la fuente de Petróleos.

En todos los campamentos tiene que haber disciplina, respeto y limpieza. Vamos a cuidar los jardines, los monumentos históricos, no se van a pintar espacios públicos, evitaremos cualquier tipo de provocaciones. Toda nuestra actuación se sujetará a la idea de la resistencia civil pacífica, en el marco de la no violencia. Legalmente, vamos a hacer uso pleno de nuestro derecho de manifestación que nos otorga la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Durante el tiempo que estemos en asamblea permanente, en todos los campamentos y en todas las plazas públicas, del Zócalo hasta la fuente de Petróleos, habrá actos artísticos y culturales. Llamo a intelectuales, artistas y a trabajadores de la cultura, a organizar talleres, a organizar exposiciones, foros de lectura de poesía, actividades musicales, torneos de ajedrez, obras de teatro, talleres infantiles. Con este propósito, diariamente, se dará a conocer una cartelera cultural.

También llamo a los médicos que están en favor del movimiento para que nos ayuden a organizar brigadas de salud que atiendan a enfermos y a la gente necesitada de atención especial.

Les informo que yo también viviré en este sitio mientras estemos en asamblea permanente.

Sé, amigas y amigos, que no es sencillo ni fácil lo que les estoy proponiendo, pero es lo que sentimos más conveniente para nuestra causa.

De nueva cuenta, les pido su atención porque voy a poner a consideración de ustedes esta propuesta. Les pregunto, ¿nos quedamos? ¿Sí o no?

Voy a volver a preguntar de otra forma. Los que estén por que nos quedemos, que levanten la mano.

Los que no estén de acuerdo que levanten la mano. ¿Abstenciones? Nos quedamos.

Amigas y amigos, empecemos pues a organizar los campamentos. Le he pedido a algunos compañeros que coloquen lonas para protegernos de la lluvia, en todo el corredor, del Zócalo hasta la fuente de Petróleos. Pero todos tenemos que tomar la iniciativa, desatemos nuestro ingenio y nuestra capacidad para autorganizarnos.

Sí va a haber lineamientos generales de organización y va a haber coordinaciones por campamentos, pero la iniciativa la tienen ustedes, como siempre, hay que pensar cómo nos organizamos mejor, nos cuidamos mejor, cómo evitamos provocaciones, cómo mantenemos limpio todo este corredor y cómo actuamos de manera pacífica. Estoy seguro que poco a poco todo va a funcionar mejor.

Hago también un llamado a la solidaridad para el acopio de alimentos, de medicinas, de cobijas y de plásticos para la gente que lo necesite.

Desde esta asamblea permanente surgirán otras acciones de resistencia civil pacífica, que daremos a conocer y llevaremos a cabo en su momento.

Manos a la obra. Vamos a defender con hechos la democracia.

Tengo la convicción de que no estoy solo. Y repito, no estoy solo porque todos estamos juntos.

Muchas gracias, amigas y amigos. No nos despedimos porque nos vamos a estar encontrando en la asamblea permanente. Muchas gracias a todas y a todos. Muchas gracias de todo corazón.

La Jornada

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