Cempasúchil, flor de los muertos y tradición de los vivos

Santa Fe de la Laguna, Michoacán, 2 de noviembre, 2014 - Los pobladores que han perdido familiares recientemente en está población situada en la ribera del Lago de Pátzcuaro, festejaron el Día de Muertos arreglando altares dentro de las casas de los recién fallecidos, con cempasúchil y veladoras. visitantes. Foto: © Alan Ortega / Cuartoscuro Copyright ©

Santa Fe de la Laguna, Michoacán, 2 de noviembre, 2014 – Los pobladores que han perdido familiares en esta región situada en la ribera del Lago de Pátzcuaro, festejan el Día de Muertos arreglando altares dentro de las casas de los recién fallecidos, con cempasúchil y veladoras.
Foto: © Alan Ortega / Cuartoscuro Copyright ©

Nuestra actual flor de muerto, el cempasúchil, cuyo origen etimológico es el vocablo náhuatl cempoalxóchitl, de cempohualli, “veinte” y xóchitl, “flor”, fue una flor mexica muy empleada en las festividades religiosas. Por su forma de pétalos radicales y su fuerte color amarillo, representaba, y aún representa en algunos grupos indígenas, al Sol, que da vida y calor. El aroma de sus pétalos es un elemento conductor que posibilita y dirige la llegada de las ánimas del más allá. Es a través del caminito que se forma con los pétalos que las almas de los difuntos podrán llegar hasta la ofrenda de muertos, donde alimentarán su sutil cuerpo con la esencia de los alimentos.

Pero su significado va más lejos, para los mixes de Ayutla, Oaxaca, la flor de cempasúchil simboliza el alma de los difuntos; así como para los habitantes de Mixquic, Distrito Federal, el ofrendar esta flor a los muertos grandes tiene el significado de un recordatorio que les impide olvidar al dios Tonatiuh quien, según el mito, la dio a los mortales para venerar a los ancestros. En cambio, los tlapanecas de Guerrero, creen firmemente que la flor de cempasúchil simboliza a los ángeles enviados por Dios para cuidar a los muertos, y a su aroma lo denominan “alma”.

Foto: Hilda Ríos / Cuartoscuro

Foto: Hilda Ríos / Cuartoscuro

En la comunidad de Atempa, de Chilapa de la Montaña baja de Guerrero, los productores de terciopelo y cempasúchil cortan las flores en la madrugada para mantenerla frescas, con el fin de que llenen con su olor y colorido los altares y tumbas del Día de Muertos.

En los patios de las pequeñas casas construidas de block, tabiques o de madera, hay flores de cempasúchil o pequeñas hectáreas de cultivo que ante el problema de la sequía, los productores con cuatro o tres meses de anticipación cultivaron la flor de terciopelo o cempasúchil.Los hermanos Modesto y Eliseo Meneses García, quienes están a cargo de su pequeña empresa Productores de Flores de Atempa, señalaron que desde niños, además de sembrar el maíz, cebolla y rábano, sus padres también se dedican a cultivar la flor de terciopelo.

Con una producción de mil 500 rollos de terciopelo, compuesto cada rollo o manojo como ellos le llaman de 60 flores, se envía el 90 por ciento al puerto de Acapulco para su venta durante el 31 de octubre y los días 1 y 2 de noviembre por la celebración de los fieles difuntos.

El 10 por ciento del resto de la producción se queda en el municipio de Chilapa, a donde acuden personas de Tixtla, Chilpancingo y otros municipios de la montaña baja a comprar el terciopelo que se vende a precios más económicos.

Este año, también enviarán una pequeña producción de esa flor al municipio de San Luis Acatlán.

Cada año, la siembra de flor de terciopelo aumenta en un 10 por ciento y este año en más de media hectárea, para lo cual Modesto Meneses estimó un cultivo de mil 500 rollos.

Al día le dedican más de ocho horas de trabajo, para que esté con un mejor color y sea de calidad, pero también depende mucho de la semilla, que debe de ser de calidad, para aplicarle los químicos, un buen abono y el riego diario.

Modesto Meneses explicó que la flor de terciopelo por ser delicada, hay que tratarla con amor y para cortarla lo hacen a las 03:00 o 4:00 de la mañana, para tener una flor fresca, o a partir de las 18:00 horas, cuando el clima esta fresco.

“Si se corta en la tarde será una flor débil y si se almacena así será una flor que no durará mucho al momento de trasladarse; para almacenar la flor hay que cortarla en la madrugada, para que se conserve mejor”, comentó.

La meta de los productores de flor de terciopelo de Atempa es incrementar su mercado, pues cuando iniciaron este negocio familiar comercializaban 300 rollos y ahora se ha incrementado a mil 500 en la temporada.

La venta del rollo o manojo de la flor de terciopelo se vende entre 45 a 60 pesos, pero los productores de Atempa, aseguraron que ellos ofrecen una flor de calidad y un buen color.

“Siempre trabajamos para sacar una buena calidad de flor para vender, usamos la mejor semilla, el color de nuestra flor es el más pedido cuando vienen a aquí en nuestra comunidad”, dijo.

“Vienen compradores de Acapulco y hacen su pedido desde antes de que empezamos a cortar, para que también vayan comparando precios”, agregó Eliseo Meneses.

Los hermanos Meneses utilizan una base de madera para colocar las flores de terciopelo, que van cortando, y una vez que se llena o calculan alrededor de 60 flores, hacen los rollos y los suben a una camioneta para distribuirlos al puerto de Acapulco y demás lugares.

Después del 2 de noviembre, indicaron que la flor de terciopelo se empieza a secar y su tallo se empieza a poner negro, es por eso que se tiene que cortar antes de que concluya el festejo del día de muertos, porque además ya la gente no la compra.

Por su parte, el productor de flor de cempasúchil, Mario Meneses García en su tierra ha sembrado más de tres mil plantas que están listas para empezar a cortar y bajar a la cabecera de Chilapa a vender por el día de muertos.

Junto con su familia, sus tres hijos y su esposa, Mario empieza a cortar la flor y la desprende de las planta.

Dijo que la pura flor que corta, la utilizan para elaborar cadenas, que en el mercado la venden en 100 hasta 120 pesos.

Y también elaboran rollos de flor de cempasúchil que se vende a 60 pesos y el día 2 de noviembre, el precio baja hasta 25 y 20 pesos.

Cada semana, Mario se dedica a fumigar para que pueda ofrecer una flor con un buen color y de calidad.

Con cuatro o tres meses de anticipación, también empieza a sembrar la flor de cempasúchil y hace una inversión de cuatro a cinco mil pesos.

“Tenemos que primero que sembrar el pachole, (raíz de la flor de cempasúchil) y después de 20 días que ya creció, la sembramos y se corta entre el 29 y 30 de octubre para venderla para el día de muertos”.

Desde hace 25 años, Mario Meses se dedica a la siembra de la flor de cempasúchil y cuando termina la temporada, siembra rábanos, col y otras frutas y legumbres para mantener a su familia.

Fuente: El cempasúchil, la flor de los muertos.
Notimex

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