El Bronco, el Donald Trump de los mexicanos

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El Bronco acompañado de su brazo derecho, Fernando Elizondo Barragán, para la edición julio-agosto de la revista Forbes

Donald Trump en la portada de la TIME en su edición agosto de 2015

Donald Trump en la portada de la revista TIME en su edición de agosto, 2015

De Donald Trump, el “Bronco” de los republicanos
Por Alejandro Navarrete
*

Más allá de las diferencias culturales y sociales en la situación de ambos países, hay muchas similitudes entre los fenómenos políticos de “El Bronco” en México y de Donald Trump en Estados Unidos

No lo apoyan por él en sí mismo, sino por un hartazgo desbordante con los partidos políticos y la clase política tradicional que ha gobernado en los últimos años.

A pesar de sus limitaciones y de las interrograntes que plantea un candidato así, los votantes al parecer prefieren jugársela con tal de dar una lección y mandar un mensaje.

Los ciudadanos no se sienten representados, se han sentido impotentes y en esta coyuntura ven una oportunidad de manifestar su enojo y molestia.

Entre más y más lo atacan los medios de comunicación masivos tradicionales, más lo apoyan los ciudadanos.

El candidato, por su parte, parece no tener muchas ideas muy claras y bien argumentadas, pero simplemente se monta sobre los temas principales que molestan a su votantes potenciales de una manera mucho más emocional que precisa.

La descripción, que podría haber sido perfectamente la del fenómeno de “El Bronco” en Nuevo León en las semanas previas a la elección de junio pasado, aplica también muy bien para la situación que se está viviendo con Donald Trump en Estados Unidos.

Con toda proporción guardada y las diferencias culturales y sociales obvias, hay notables similitudes en los fenómenos políticos que hicieron que Trump y “el Bronco” crecieran tanto en pocas semanas.

Jaime Rodríguez “el Bronco” se presentó como un político independiente que desafiaba al “bipartidismo” que había dominado por años Nuevo León y a la “corrupción” imperante. En palabras de su publicista y estratega en comunicación, Memo Rentería, lo que buscó (y logró con éxito) es desatar una “venganza emocional” contra los agravios sufridos.

Donald Trump, se presenta, a su vez, como un outsider, un candidato no político, que reta no solo a los demócratas, sino a los propios republicanos. Gran parte de sus simpatizantes, a pesar de ser republicanos, están molestos con ambos partidos y no sienten que estén en sintonía con sus inquietudes.

Nuevo León venía de un sexenio convulso, violento, con balaceras, secuestros, la tragedia del Casino Royale, y escándalos de corrupción en la clase política local -dominada casi en su totalidad por PRI y PAN – que se sumaron a la indignación nacional por casos como los de la “Casa Blanca”, Ayotzinapa, Apatzingán, la falta de crecimiento económico, etc.

Estados Unidos está en un proceso de lenta recuperación en lo económico y, por lo mismo, de repliegue militar y diplomático en lo político.

Las principales televisoras del estado fueron abiertamente parciales en contra de “el Bronco”. En EU, en tanto, los votantes republicanos ya estaban convencidos desde antes de la parcialidad de lo que llaman los medios “liberales” en contra de los temas que interesan a ese sector.

Más aún: si en Monterrey, la televisora líder, Multimedios (de Grupo Milenio) cayó en unas cuantas semanas de la gracia del público por sus ataques a “el Bronco”, en EU, aun Fox News, la televisora más conservadora y afín a los republicanos, perdió simpatías de muchos seguidores de Trump por los cuestionamientos a su candidato.

Tanto Trump, entre sus simpatizantes, como “el Bronco”, de hecho, parecen haber logrado algo que muchos políticos desean pero pocos logran, y que en México quizás sólo López Obrador ha gozado en ciertos periodos: un blindaje emocional vs los ataques. No importa que información negativa o crítica les saquen, todo se les resbala y parece no hacer mella alguna en sus seguidores.

Eso sí, a pesar de todo, Trump ha gozado también de la vasta cobertura mediática que da el “morbo” por ver a un personaje extrafalario y casi ridículo en esa cultura gringa del entretenimiento que inunda ese país.

El empresario estadounidense parece consolidarse cada vez más como el aspirante favorito a la candidatura republicana, aunque ganar la presidencia será otra cosa.

“El Bronco”, en tanto, a lo que se enfrenta es a ver si puede gobernar con el mismo éxito que tuvo como candidato y si puede, precisamente, estar a la altura de las expectativas.

Las circunstancias y coyunturas son diferentes, pero vale le pena poner atención a estos fenómenos que, además de que algo nos están indicando sobre la política, los medios de comunicación, la ciudadanía, etc., generan consecuencias y reacciones ineludibles.

En Estados Unidos, por ejemplo, el tema migratorio y de la relación con México tomará ya en la campaña presidencial, un peso que podría traer resultados inesperados, gane quien gane.

Mientras, en México, las candidaturas independientes han puesto a temblar a los partidos, que buscan cerrarles el paso, y habrá muchos ojos esperando el éxito o fracaso del primer gobernador independiente, con miras al 2018, y mucho más allá, al futuro del sistema político en el país.

Arena Pública @alexweb
*Periodista mexicano. Analista político y de estrategias y escenarios de comunicación, medios y redes sociales

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