La patria está secuestrada… y ¿qué hago yo para rescatarla?

Por Enrique Dussel*

¡Rescatemos La Patria!

Hoy el patriotismo no tiene buenas plumas en su favor. Pareciera que la virtud del patriotismo está pasada de moda. Es verdad que Hidalgo, Juárez o Zapata fueron patriotas… pero era ¡en aquellos tiempos! Pienso, sin embargo, que lo que hoy necesita toda comunidad política es el patriotismo de sus miembros. Cuando esto falta, las mayorías son dominadas por sus enemigos, de adentro y de afuera

La marcha (blanca) contra la inseguridad que se realizó el 27 de junio de 2004 fue preparada por algunos que pensaban manipularla (grupos privados de derecha y la “mediocracia”). La multitud participante rescató la marcha convirtiéndola en la expresión sentida y real del dolor de tantas víctimas de la inseguridad (efecto negativo no intencional de un sistema injusto). Pero después de la marcha, de nuevo, los que la idearon, y la “mediocracia”, volvieron a manipularla contra la multitud participante. Creo que muchos entienden ahora que la causa de la marcha (la inseguridad) era un motivo hegemónico porque involucraba a la mayoría; era un problema real, aunque pudo ser usado posteriormente con otros fines políticos.

Es posible que haya que realizar otra marcha. Debería igualmente escogerse una motivación hegemónica, que involucre los intereses de la mayoría. Creo que la democracia y la legalidad son temas políticos reales, pero demasiado formales (un procedimiento legítimo y el cumplimiento de la ley), que no mueven a las mayorías populares. ¡Hay que pensar en un motivo hegemónico más dramático para una marcha mayor de aquel 27 de junio! ¡Debe tocar la sensibilidad popular y mover los corazones por la justicia!

Pienso que el país ha llegado a un estado de lamentable crisis. Hay un vacío de poder y una entrega lenta a los enemigos de la patria. Es necesario que podamos ir más allá del temor que inmoviliza ante la inseguridad, hacia la responsabilidad activa ante la patria en peligro. Ella es la que ahora sufre una inseguridad oceánica, la inseguridad primera.

Los que cobran conciencia de la gravedad de la situación deberían pensar en algo mayor, más hegemónico, que toque el interés de todos.

Los esclavos eran liberados cuando se les redimía. Redención era pagar el precio del rescate para que el esclavo sea libre. Redimir es liberar. La patria está secuestrada y necesita de todos.(1) Es necesario que la rescatemos de la esclavitud que padece.

La patria está secuestrada en la privatización del petróleo que fue nacionalizado por Lázaro Cárdenas. ¡Rescatemos el petróleo para nuestros hijos!

La patria está secuestrada en la privatización del gas y la energía eléctrica. šRescatemos las fuentes de energía para nuestra comunidad toda!

La patria está secuestrada cuando el mercado nacional está dominado por las trasnacionales y los productores nacionales son descartados. ¡Rescatemos el mercado nacional para la producción mexicana!

La patria está secuestrada cuando los transgénicos contaminan el maíz milenario. ¡Rescatemos el campo para los campesinos!

La patria está secuestada cuando el trabajo se flexibiliza y se produce una masiva desocupación. ¡Rescatemos el trabajo para los trabajadores!

La patria está secuestrada cuando en la enseñanza se suprime la historia de nuestros pueblos originarios. ¡Rescatemos la enseñanza pública, gratuita y obligatoria!

La patria está secuestrada cuando todos los bancos en México (menos uno) están en manos de extranjeros, que absorben nuestros ahorros y se benefician de políticas bancarias que pretendieron un rescate irresponsable. ¡Rescatemos la riqueza para la comunidad nacional!

La patria está secuestrada cuando las deudas privadas se hicieron públicas sin acuerdo del pueblo, y ahora todo el pueblo debe pagar una deuda externa impagable. ¡Probemos la injusticia de una tal deuda ya saldada!

La patria está secuestrada cuando la línea de la pobreza (de Amartya Sen) alcanza ya a 50 por ciento de los mexicanos. ¡Rescatemos una vida digna para la mitad de nuestro pueblo!

La patria está secuestrada cuando nuestros indígenas, los primeros soberanos de estas tierras, que invadieron los blancos, no logran la justa autonomía. ¡Rescatemos los usos y costumbres de los pueblos mesoamericanos!

La patria está secuestrada cuando millones de desocupados deben vivir como vendedores ambulantes en una inseguridad cotidiana incomparable. ¡Rescatemos las fuerzas de trabajo de toda la población para construir la riqueza de todos!

La patria está secuestrada cuando sus hijos e hijas deben emigrar para poder vivir. ¡Rescatemos una vida digna en nuestro propio suelo!

La patria está secuestrada cuando los niños de la calle mueren de frío, de violencia, de soledad. ¡Rescatemos la infancia indefensa!

La patria está secuestrada cuando los ancianos no tienen jubilación o ésta es perdida por los que la jinetean en la bolsa. ¡Rescatemos la tercera edad para que vuelvan a ser nuestros venerados abuelos respetados, queridos y saludables!

La patria está secuestrada cuando el poder político es usado para impedir que posibles candidatos a responsabilidades ciudadanas, con alta aceptación de la población, sean barridos por triquiñuelas inmorales e injustas. ¡Rescatemos la ética en la política, y más cuando se mezcla el cristianismo (del que sufrió la crucifixión antes de escandalizar a los pequeños y los pobres) en turbios manejos indignos de tal nombre!

La patria está secuestrada… y ¿qué hago yo para rescatarla? ¿No es ésta la inseguridad primera y última, la inseguridad del debilitamiento del cuerpo político como todo?

Una nueva marcha debería tener una motivación aún más noble que la primera. ¿No sería una buena motivación para mover las voluntades de todos los ciudadanos, de izquierda y de centro, de obreros y de empresarios nacionales, de campesinos e indígenas, de niños y ancianos, de mujeres y varones, de lesbianas y gays, de cristianos y ateos, de electricistas, petroleros, de El Barzón, de estudiantes y profesores universitarios, de padres y madres e hijos y abuelos, de vecinos, de desocupados, de vendedores ambulantes… de esa multitud que absorta contempla el secuestro de la patria por sus enemigos (los de adentro y los de afuera) sin poder hacer nada?

No sería un buen motivo de la segunda marcha el ¿”¡Rescatemos la patria!” -en primera persona del plural-? ¿Y no sería conveniente que la convocara la Sociedad Civil también?

*Filósofo.

1 Este tema lo ha sugerido atinadamente Carlos Montemayor en su contribuación a La Jornada sobre “El secuestro” del país. Domingo 11 de julio de 2004

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s