Actuar para que la tercera sea la vencida

Por Sebastián Ramírez Mendoza@Sebas_RM

Morena puede construir un polo social sólido a partir del rechazo a la corrupción. En realidad eso ha venido haciendo AMLO cuando dice “ser de izquierda en nuestros días significa ser honesto y de buen corazón”

La reciente encuesta del periódico Reforma coloca a Andrés Manuel López Obrador muy por arriba de cualquier adversario en la carrera presidencial, especialmente relevante resulta que el 42 % de los encuestados estarían dispuestos a votar por el dirigente de Morena y en cualquier escenario de candidaturas ganaría con una diferencia de diez puntos al contrincante más cercano.  El ánimo social y las encuestas nos hacen pensar que en 2018 es posible pensar en un proceso de renovación nacional encabezado por AMLO, sin embargo, la experiencia nos ha demostrado que la victoria no vendrá de manera mecánica, faltan muchos obstáculos por enfrentar y trabajo por hacer, hoy es más necesario que nunca debatir y reflexionar los retos que habremos de sortear para hacer realidad que la tercera sea la vencida.

No es difícil advertir que en pocos meses se reactivarán las viejas estrategias de la mafia del poder para detener a AMLO, revivirán el fantasma del populismo, lanzarán la tanqueta mediática y probablemente experimentarán con nuevas herramientas incluso más perversas que lo hasta ahora conocido. Pero resulta clave ubicar las características y tensiones que Morena deberá enfrentar para construir un polo social capaz de producir una renovación nacional. Aquí hay un primer asunto clave: para hacer posible el triunfo de Andrés Manuel en 2018 debemos comenzar a pensar la política en otras coordenadas, por eso no es útil hablar en términos de una “alianza electoral”, sino de un polo social capaz de articular la voluntad de cambio necesaria para disputar con éxito el control del Estado que hasta ahora mantiene la oligarquía.

En este sentido, es fácil asegurar que el grupo dominante ha perdido su capacidad de recabar apoyos y legitimidad en la sociedad, sin embargo, eso no produce un desplazamiento mecánico a favor de Morena, hoy la política emancipadora por tanto debe concentrarse en articular las demandas sociales que se encuentran fragmentadas y sin posibilidad de encontrar solución en el régimen mafioso. Es el quehacer de articulación el necesario para constituir el polo social del que antes hablábamos, sin embargo, es importante decir que este proceso no se puede realizar tomando de manera arbitraria todas las demandas sociales que se crucen en nuestro camino, sino bajo una estrategia política dinámica de la cual vale la pena nombrar algunos elementos:

Debemos entender que el polo social que Morena aspira a constituir es mucho más amplio que las coordenadas tradicionales de izquierda/derecha. El diagnóstico es claro: hay una mafia, que igual se establece en partidos que se dicen de izquierda o de derecha, que ha secuestrado a México, ha corrompido todo en la vida social, ha entregado la soberanía y excluido a la mayoría. Entonces el polo social que necesita Morena debe ser transversal y popular. Esto quiere decir que es necesario articular a los sectores de la sociedad que en otras citas electorales se han identificado con la derecha pero que padecen de igual manera el régimen de privilegios. Esto no equivale a un “frente” con las cúpulas de la “oposición” conservadora (PAN y PRD) sino a la capacidad de dar cauce a las expectativas de la ciudadanía común y corriente sin importar que en el pasado se haya identificado con otras alternativas.

Un polo social transversal produce una nueva tensión que se debe atender y entender. En buena medida el prestigio de AMLO surge de la certeza ciudadana de que es un político diferente, si pensamos a la clase política de un lado están los partidos del Pacto por México y del otro lado AMLO encabezando Morena y la oposición. Si reconocemos que es necesario constituir un polo social suficientemente amplio y de carácter transversal irremediablemente tendremos que renunciar a símbolos y discursos tradicionales de la izquierda que faciliten la inclusión de otros sectores de la sociedad. Pongamos un ejemplo, si me gusta el Punk es probable que comparta ese gusto con otros amigos, pero si quiero hacer una reunión donde no asistan únicamente mis colegas punketos debo asumir que durante la reunión tendré que escuchar otros tipos de música. Entonces aparece un conflicto nuevo, si yo acepto escuchar distintos tipos de música corro el riesgo de perder los rasgos de identidad que me hacían ver como punk, incluso al punto donde ya no sea posible diferenciarme de los que pertenecen a otras identidades, pero si no renuncio a algunos elementos de mi identidad será imposible tener una reunión más diversa. Habrá quien considere este ejemplo pueril, pero queremos ilustrar la tensión en la que se mueve Morena, donde es necesario renunciar a ciertos símbolos de la izquierda tradicional para poder incluir a más sectores pero sin que la renuncia signifique una perdida de identidad de tales dimensiones que se termine percibiendo a Morena como otra fuerza conservadora.

Otra tensión inevitable se refiere a construir un polo social amplio sin perder el contenido emancipatorio del movimiento. En mi opinión esto es más sencillo, Morena puede construir un polo social sólido a partir del rechazo a la corrupción. En realidad eso ha venido haciendo Andrés Manuel cuando dice “ser de izquierda en nuestros días significa ser honesto y de buen corazón”. Esta frase que neurotiza a dogmáticos de todos colores es muy clara, todos los que busquen practicar la honestidad y sientan amor por el prójimo se deben unir para sacar a los mafiosos de las instituciones. Esto es un reconocimiento de la ética como base para el quehacer político que se traduce en el rechazo a cualquier práctica corrupta y el hacer como propio el dolor del que sufre (los pobres, las madres de los desaparecidos, los excluidos).

Para ciertas corrientes dogmáticas lo anterior muy complicado de entender, algunos viven en el siglo XIX, y quieren encontrar a sus aliados políticos entre los que cumplan las características del manual del revolucionario.

AMLO nos propone una política mucho más novedosa y democrática, partiendo de reconocer las diferencias intrínsecas a la sociedad se establecen coordenadas éticas para elegir a los aliados, no hay pragmatismo en esto, sino la posibilidad de constituir a la comunidad política sobre valores públicos compartidos.

Twitter: @Sebas_RM

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